Visionario, soñador y exitoso
Desde que estaba en el colegio me interesé por el periodismo, los libros y las películas de comedia romántica. Estaba decidida a estudiar Comunicación Social y Periodismo, por lo que empecé a buscar libros escritos por periodistas. Por esos días la serie del canal Caracol “Sin tetas no hay paraíso”, era la número uno en el prime time y la historia era conocida cada vez más por distintos países. No sabía quién era el escritor de ésta serie porque no me la veía con frecuencia.
De esas cosas que uno nunca se imagina que van a pasar, me sucedió en una tarde cuando llegaba del colegio y prendía mi computador, lo primero que solía hacer antes que nada era abrir Facebook y revisar las nuevas notificaciones y solicitudes de amistad. Para mi sorpresa una de ella era de un hombre llamado Gustavo Bolívar Moreno, entre a su perfil y vi que era alguien reconocido y no dude dos veces en aceptar su solicitud. En los días siguientes recibí un mensaje suyo en donde me invitaba a participar de un grupo de actuación que tenía en mente, me explicó de que se trataba y me pidió el favor que le pasara la información a otras niñas que les llamara la atención el mundo de la actuación, yo le respondí el mensaje y le expresé que no me interesaba la actuación y le conté de mi gusto por el periodismo.
Los días pasaban y la desconfianza iba desapareciendo, ya me había cerciorado que fuera ese personaje reconocido quien hacia parte de mis amigos en Facebook. Empezaba a conocerlo más como persona y no como escritor famoso. Pasaron dos meses y Gustavo Bolívar tenía programada una conferencia en Medellín, me invitó y allí fue donde lo conocí. En esa ocasión me regaló su libro Sin tetas no hay paraíso, con su firma y una bella dedicatoria. Hablamos un poco de su vida como escritor-libretista y quedamos en seguirnos frecuentando y hablando por chat.
Desde ese día somos buenos amigos y la confianza ha crecido cada vez más, he sido su confidente por varios años y aunque éste escritor aparenta ser un ser humano serio, de carácter fuerte y que inspira muchísimo respeto por su temperamento poco usual, es todo lo contrario, es una persona sensible, humana, cálida y humilde. Le gusta compartir con su familia, ama profundamente a sus tres hijos y a su madre, quien lo consiente con masajes y mimos cada vez que se siente solo. Es detallista, atento y caballeroso, le gusta viajar, la buena comida y comprar buenas lociones. Le gusta el fútbol, es hincha del Millonarios a morir y fan número uno de U2.
Si algo odia es a los narcos, a los políticos y todo lo que afecte a la sociedad; la desigualdad, el maltrato y la corrupción. En las redes sociales tiene una lucha constante contra estos temas que lo desilusionan y para ello hace campañas, marchas y todo lo que se le ocurra para invitar a las personas a opinar y a participar de la democracia. Es el creador de la fundación Manos Limpias y de la iniciativa del Corzotón.
No le gusta tomar y mucho menos trasnochar, tiene tres muy buenos amigos con los que comparte historias, intimidades y también relaciones de trabajo. Es juicioso, creativo y con una imaginación maravillosa que le permite hacer varias cosas al tiempo como escribir un libro, un guion o dirigir una película, con éxito.
En ocasiones parecería que no le fuera a alcanzar el tiempo para cumplir con todos los compromisos que tiene con los canales de televisión y las editoriales de sus libros, ya que hace un año acaba de cumplir un sueño que tenía pensado desde hace mucho tiempo, el de construir un hotel en su ciudad natal Girardot. El Paraíso Hotel Estudios, es el primer hotel escenográfico de Colombia, un lugar mágico donde se mezcla el cine por medio de replicas de varias ciudades del mundo construidas para la grabación de películas, comerciales, seriados y novelas de televisión, y un inolvidable descanso rodeado de naturaleza, habitaciones de lujo, piscina, bar, karts y zonas de relajación.
Gustavo Bolívar está pendiente de su hotel las 24 horas del día, es su segundo hogar, donde aprovecha para escribir y descansar al mismo tiempo. Convirtió unas de las suites en su apartamento y como todas las habitaciones del hotel ésta viene con un mural de la famosa película El señor de los anillos, que es su preferida.
Pero así no parezca también tiene tiempo para el amor, es un profundo admirador del género femenino y por sus guiones ha aprendido a conocerlas desde el punto de vista psicológico, al punto, que le resulta sencillo diferenciar cuando lo buscan por algo totalmente distinto al amor y cuando de verdad le ofrecen un amor puro y sincero. Suele enamorarse con facilidad y aunque es su timidez su peor enemigo a la hora de conquistar, es buen conversador y le sobra humor.
Está feliz porque tiene novia y planea junto con su hijo Santiago, obtener la residencia en los Estados Unidos y vivir allí con ellos, todo por el miedo de su hijo a que se exponga tanto en Colombia donde ya ha sido amenazado en pasadas ocasiones.
Su hijo Santiago le recuerda su niñez cuando soñaba con estudiar Periodismo y escribir que era lo que realmente le apasionaba. Escribió su primera novela a los 13 años, titulada El precio del silencio y 20 años después la llevó a la televisión colombiana con el canal RCN. Tuvo que pasar muchas dificultades para ir a la universidad, comenzó a trabajar muy temprano dadas las dificultades económicas derivadas de la muerte de su padre y la consecuente viudez de una madre con seis hijos a cargo. Por eso estudió en colegios públicos y en uno de ellos conoció a la madre de sus dos primeros hijos Oscar y Susana. A pesar de la poca esperanza que ponían en él por sus inclinaciones de escritor y luego de ahorrar para pagar la matrícula trabajando como vendedor ambulante de banderas de Millonarios a las afueras del estadio El Campin de Bogotá, ingresó con ánimo a la Universidad de la Sabana de Bogotá, en donde curso algunos semestres.
La novela que le dio un mayor reconocimiento fue Sin tetas no hay paraíso, más adelante Caracol televisión adquirió sus derechos y Bolívar sin pensar que ésta fuera a alcanzar tal aceptación mundial, firmó el contrato sin incluir una clausula que le diera regalías por venderla a otros países.
Actualmente sueña con la libertad de todos los secuestrados y escribe la segunda parte de El Capo y Tres Caines, una serie sobre la vida y muerte de los Hermanos Castaño Gil. También corrige minuciosamente su próximo libro El puente de los suspiros, una novela romántica que escribió con el corazón, una de esas que siempre quiso escribir para marcar distancia sobre los temas de denuncia social que siempre lo han caracterizado y que ya lo han hecho merecedor del título de creador de un género que un periodista español bautizó con el nombre de “realismo trágico”. Además dicta conferencias en universidades y colegios, sobre su lucha contra la corrupción, sus experiencias como escritor y sus nuevos proyectos.